La historia comienza con la renuncia de la gerente del Acueducto, Laura Isabel Rodríguez; un escandalo mayúsculo, si se tiene en cuenta que dicha dimisión se presentó porque el Alcalde Rodolfo Hernández habría maltratado y acosado laboralmente a la funcionaria. La historia continua cuando la misma señora Rodríguez es nombrada como Directora de la Oficina de Proyectos Estratégicos por la misma Alcaldía, sin ninguna memoria de lo acontecido unas semanas más tarde. La historia finaliza cuando estando en el desempeño de sus funciones como directora de esta oficina, la misma empleada es designada Gerente del Sistema de Transporte Masivo, Metrolínea, saltándose los requisitos del Manual de Funciones. Rarísimo.

Otros hechos que no se cuentan en esta novela confusa; agrupación mística de situaciones fantásticas y que la opinión debe conocer, son:

La nueva Gerente de Metrolínea adjuntó una certificación en estudios de transporte, desarrollada virtualmente, en un instituto del Perú, un día antes de posesionarse y sin haberse graduado; esto para poder cumplir con los requisitos exigidos en el nombramiento del cargo. Hasta ahí todo bien, digamos. Lo preocupante es que habiendo consultado con Lima, la escuela formadora que expidió la “certificación” ahora entre comillas; no tiene dirección física comprobable, ni Resolución Directoral que lo acredite como institución educadora y por supuesto, no es aceptado, ni reconocido por el Ministerio de Educación de Perú.

Entonces; proseguimos a preguntarle a la Secretaría General de Metrolínea sobre el cumplimiento de los requisitos y la verificación de los documentos adjuntados por la Dra. Laura y sí estos, se habían subido a la plataforma SIGEP como es obligación en todos los casos de los funcionarios públicos, hallándonos con la siguiente respuesta: “No somos los idóneos ni competentes para verificar esta información, dirija su petición a la Secretaría Jurídica de la Alcaldía de Bucaramanga”. Así que le preguntamos a la Secretaría Jurídica y esto nos respondieron: “Hacemos traslado a la Secretaría Administrativa”. Pues también le preguntamos a la Secretaría Administrativa y esto contestaron: “Tampoco somos los competentes, es la Subsecretaría Administrativa”. Y ¿qué creen que hicimos? Si señor, imaginó bien; le preguntamos a la Subsecretaría Administrativa, y así nos replicaron: “Para nosotros la certificación es valida porque partimos del principio de la buena fe. El documento no se subió a la SIGEP porque en esta plataforma solo se admiten títulos de educación formal y frente a la idoneidad del instituto, le comentamos que no somos los competentes para certificarlo”.

En conclusión se volvieron a hacer los pingos con los requisitos de los nombramientos; seguimos administrados por funcionarios incompetentes que generan pérdidas incalculables con sus decisiones infortunadas, y finalmente; un insulto o un acoso laboral en el gobierno de los éticos, se paga con un acenso sin importar las competencias, ni la experiencia. EL COLMO.

Todo la anterior información está sustentada en derechos de petición formal, por escrito y tomó más de tres meses recopilarla.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.