Existen sociedades ordenadas, medianamente ordenas, desordenadas y Bucaramanga. ¡Ya sé! en este momento se exacerba la turba y soy señalado de ser un “lavaperros” o “lavaculos” al servicio de la politiquería; tan solo por el hecho de ser honesto.

Rodolfo Hernández es el fracaso más grande que ha gobernado esta ciudad; es una realidad, un hecho, y solo un “orangután” lo puede negar. Perdió el control del espacio público, desestructuró el sistema de transporte formal, acabó con la seguridad de la ciudad y en la cúspide de su ejecución, nos sumergió en las basuras. Hoy la ciudad que era bonita es un averno. ¿Quién me puede decir el nombre de solo un Secretario de Despacho? Por ejemplo: ¿Cómo se llama el encargado de la salud o del deporte? No se preocupe; usted pertenece al 99,9% de los ciudadanos en esta metrópoli del caos.

“Apruebe esa hijueputa poliza no importa lo que diga la ley”; fueron las palabras que se oyeron en el audio, donde el Alcalde “ético” coaccionaba al funcionario jurídico de la Empresa de Aseo – EMAB – para que diera el visto bueno a su chueco de los $100 millones de dólares. Mientras tanto; los intachables, los estandartes de la transparencia, no aparecieron por ningún lado: Manolo Azuero, Diana Saray y Juan Carlos Ordoñez con sus compañías, se mancharon de un mutismo absoluto que los estampilla con la esencia diabólica del ingeniero. Si Belcebú se hizo hombre, ellos son Abaddón, Behemot y Damballa; los príncipes del infierno.

En el final de esta abstracción, los invito a que caminen conmigo por la jungla de imperfecciones de cuadra re-picha; o por los burdeles y casas de microtráfico del parque Antonia Santos; o por los macellum del Paseo del Comercio. Los incito a que salgan a sus terrazas y sientan el olor putrefacto producto del derrumbe de 30.000 toneladas de inmundicia y 1.000 buses contaminantes; es más, acompáñenme en una excursión por las perturbadas carreras 33 o 27 y experimenten conmigo el costo familiar de pasar una hora y 35 minutos avanzando solo 5 cuadras. Y sí esto no les basta, síganme a los barrios Esperanza 3 y 12 de Octubre para que den cuenta de cómo unas casas y sus pobladores están cimentados en 20.000 hojas de papel con 20.000 promesas incumplidas.

Negarlo es padecerlo; aceptarlo es comenzar el camino de la corrección y el cambio.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.