Después de los anuncios oficiales, el discurso y la izada de la bandera; el ingeniero Domingo recibía un mensaje en el teléfono que decía: “la cagamos”. Ahora la sonrisa ya no fluía natural, había algo en el gesto del ingeniero que la hacía artificial, y aunque se mantenía complaciente, el diente apretado lo exponía menos cordial. Permanecía de pie.

Allí estaban todos: los periodistas, los camarógrafos; los pagados y los que no. El anuncio no era para menos, porque ocurría la adjudicación del PAE y en él se habría contado con la participación de 7 empresas de orden nacional. Nuevamente la construcción social estaba en marcha. El que acababa de hablar era el segundo al mando, abrazado a Domingo suspiraba grandilocuencia, un estilo elevado, propio de una epopeya en donde los buenos ganaban la batalla. – Domingo, felicitaciones, nuevamente golpeaste a la corrupción con un hit de home run. El grupo estalló en jubilo y carcajada; todos, menos Domingo. ¿Qué habrá pasado en el trasfondo de ese mensaje inoportuno?

 

Las malas noticias son las primeras que se irradian… Indignados por el comunicado, transcurrían la tarde bajo el efecto de un calor insoportable, y el aviso que se recibía por parte de la Secretaría de Educación aumentaba la temperatura. Jorge Eduardo le alargaba la carta a Castillo.

– Maldición. ¿Qué contiene esto Jotas?

– Lo que ves; la Alcaldía no firmará el contrato del PAE.

– ¿Por qué carajos no?

– Según ellos, porque cometieron un error en la calificación de los menús.

– Eso es imposible; nosotros presentamos todos los requerimientos como lo estipulaba el concurso. Somos una empresa honesta y ganamos en franca lid.

– Pues la Alcaldía dice que no, que solo presentamos 12 menús de los 14 que ellos exigían y que por eso nos descalifican. Domingo quiere que desistamos.

– Me importa cinco si cometieron un error o no; nosotros ya ganamos y hemos invertido mucho en este concurso, no vamos a ceder. Desde ya, contrata los mejores abogados y haz una rueda de prensa para que la ciudad se entere del embeleco de estos ruines.

 

Revolución, gritos; papeles que vuelan y las asistentes también. El Alcalde acaba de percatarse; su administración defectuosa, fragmentaria, rudimentaria volvía a ser foco del huracán.

– No me joda Domingo. ¿Quiénes saben ya de esto? Por qué putas no fueron capaces de sumar bien: 2 + 2 es igual a 4. Un tarugo es capaz de hacer lo que ustedes no.

– Alcalde, el error lo cometieron las encargadas de verificar los cumplimientos del concurso. Ellas…

– Ellas se van pa´ la mierda; échenlas. Jueputa. ¿Cuánto me va a costar esto? Silencio absoluto.

 

Entonces pasadas las doce de la noche recibí la llamada, era una de la fuentes importantes quien entre palabras cortadas mencionaba los apuntes cruciales. Lo más extraño era que ese mismo día, había sido contactado por el alto ejecutivo de la compañía que había ganado el concurso. Una de sus asistentes logró el puente, suministrándome información confidencial que llamó profundamente mi atención y accedí; algo estaba pasando en la ciudad del descontrol.

– ¿Ya te contactaron?

– ¿Quiénes?

– Los del PAE.

– Si. ¿Cómo lo sabes?

– Están llamando a todos. Quieren generar la presión suficiente para poder entrar con poder dominante a la negociación.

– ¿Cuál negociación? Ellos no van a negociar nada; demandarán y exigirán sus derechos adquiridos. Me lo aseguraron y lo declararon en varias cadenas radiales.

– Mijo… es una estrategia. Ya lo sabemos. Bogotá les ofrecerá compartir la mitad de las utilidades si ellos desisten. El viejo es el intermediario y la reunión será el martes. Hablan de $1.000 millones.

– Increíble ¿estas seguro? A mi me manifestaron lo contrario. Además, no creo que las utilidades tenga un margen tan amplio. En esos contratos la U es solo del 5% lo cual daría un espacio de maniobra hasta de $700 que dividido en dos, sería $350 millones para cada compañía.

– Ese escenario mi querido Fernando, se daría, si habláramos de una compañía transparente pero recuerda que estamos discutiendo sobre los de Bogotá. Esperemos al martes y de paso vete preparando con tu red para una auditoria estricta del PAE este año. Nos van a sacar las pérdidas de la calidad y cantidad de los alimentos; te lo aseguro.

 

De repente aparecieron los titulares anhelados; era miércoles y la compañía que había ganado el PAE en concurso limpio ya no se sentía indignada y cedía sus derechos. Mientras tanto los bogotanos, quienes no invierten en Santander, quienes utilizan productos del resto del país menos los de acá y quienes han sido cuestionados por sus malos manejos en la alimentación escolar, festejaron un nuevo cumplimiento del pacto.

¿Qué pasó el martes? ¿Cuál pacto? ¿Por qué desistieron los ganadores reales? Todo se concluye en la mente del lector… de este “cuento chino”.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.