EL FINAL DE LA LÓGICA, ÉTICA Y ESTÉTICA

Triste, vergonzoso, apenado, compungido, disputado, rivalizado y agraviado; fue el final de lo que un día se presentó como el movimiento cívico de la Lógica, Ética y Estética. Solo bastó con encomendarles la primera decisión seria y responsable; para evidenciar que dentro del colectivo de representación ciudadana se carecía de estructura política, estatutos y participantes. Su peliaguda confrontación entre hermanos, corrió la cortina y dejó entrever el engaño populista más hipócrita de todos los tiempos en la política regional: la lógica sin lógica, la ética sin ética y la estética sin estética.

La familia Hernández acabó destruida y completamente sumergida en la boñiga de sus propios agravios. Los ingenieros Rodolfo y Gabriel, enemistados y apartados, se ahogaron; el primero en sus millones y delirios, y el segundo, en sus cavilaciones y soledad. Mientras tanto como lobos al asecho, continuaron sus ´aliados´ devorándose la presa cazada: la contratación, el presupuesto y el poder. Repugnante.

De este bochornoso ejercicio resultaron varias conclusiones: los movimientos cívicos lejos de aportar a la democracia son un fiasco; los ciudadanos firmantes, que supuestamente promueven y conforman estas iniciativas de resistencia y participación cívica, no comprenden o no se enteran siquiera de la voluntad política que están apoyando; es como si firmaran por firmar un formulario sin ninguna connotación de coyuntura social, sino más bien, entendieran que es el acto necesario para agradar a una -impulsadora- contratada para recoger las firmas. También resulta de esta verborrea filosófica, el caudillismo de falsos lideres que se creen el Estado; Yo y solo Yo puedo corregir y ordenar el rumbo de esta sociedad descarriada; Yo y solo Yo determino quienes son los corruptos y quienes los honestos; Yo y solo Yo puedo ser embestido con la toga púrpura del emperador; mientras tanto el pueblo enceguecido por el populismo, aplaude al caudillo y su familia mientras se apoderan de las ligerezas de los corretajes. Como quien dice: la tergiversación misma de la república.

Es cierto; la corrupción ha liquidado con la reputación de los partidos políticos, pero su importancia no puede ser obviada ni desconocida. Sus principios constituyentes, sus políticas y sus estructuras permiten que la democracia tenga un fin establecido: la participación y representación ciudadana garantizada por los estatutos partidistas y la carrera política dentro de los mismos. Al final solo me resta agradecer; agradecerle al Alcalde suspendido Rodolfo Hernández. Gracias a usted, se nos demostró que un destornillado empresario con unos millones de sobra es un peligro para la estructura social y el desarrollo democrático. De nuevo, gracias.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.