¿Cuántos escritos habré hecho sobre Metrolínea? ¿En cuántos habré acertado? ¿Será que soy invisible? ¿Será que estoy viviendo un sueño de desazón y no logró despertarme? Despertador, despertador. Despiértame a mi o despierta a los demás, pero despierta a alguien.

Hoy vuelvo a escribir sobre el sistema; y lo hago con contundente seguridad para expresar que repasamos el circulo de errores que ocurrieron en el pasado. Resulta inadmisible que el ente gestor aún no tenga certitud sobre la fecha de la puesta en marcha del Portal de Girón, una obra que se encuentra terminada en su totalidad y en la cual se invirtieron mas de $20.000 millones. También es inaudito que los ´especialistas´ de Metrolínea tampoco estén al corriente del cómo se va a suplir la flota de buses necesaria para su operación, ni cuál va a ser el Plan de Rutas que atenderán en este sector; todo se encuentra cero. Cero de cero.

Por Dios ¿hasta cuándo con tanta incapacidad, tanta ineficiencia e inoperancia? ¿Acaso no tienen un presupuesto cercano a los $12.000 millones la año para hacer las cosas como bien? Mientras este sistema se enfila en la ruta segura de la quiebra, su gerente chapucea solo vacilación a través de su palabrería: exploramos, analizamos, estudiamos; palabras, palabras, falsedades. Por favor, por la ciudad ¡confiesen ya la verdad! Ni la Alcaldía, ni el AMB, ni el Gestor tienen la más remota idea de qué van a hacer con los portales y la operación del sistema masivo. Lo más seguro es que estos portales también terminen convirtiéndose en elefantes blancos, abandonados o mal utilizados, engendrando la formación de un nuevo monstruo que ya no tendrá 7 cabezas sino otras 7 más.

Colofón: Metrolínea continua usurpando ilegalmente el lote del anillo vial donde funciona el patio taller. Han transcurrido tres años desde que se terminó la relación contractual entre Estaciones Metrolínea y ASINCO S.A.S. y la deuda por los canon dejados de pagar trepa por encima de los $4.000 millones. Toda la información aquí descrita está soportada en informes y derechos de petición resueltos por el propio Metrolínea.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.