Apareció en la palestra pública, de buenas a primeras, el nombre de Miguel Ángel Sánchez como un nuevo aspirante a la Alcaldía de Bucaramanga. Sánchez, que en la actualidad ocupa la Secretaría General del Partido Liberal a nivel nacional, es muy cercano obviamente al Expresidente César Gaviria, director de la colectividad. El abogado que llegó a la ciudad la semana pasada y que de inmediato fue presentado por el Exalcalde Fernando Vargas Mendoza como su candidato, entra al pulso político de los “rojos”, quienes todavía no logran un consenso ni en su clase parlamentaria, ni en sus concejales, ni en sus bases. Es innegable que Vargas Mendoza quiere medirse políticamente y quiere tener su propio alcalde; esto sin importar el posible conflicto de intereses que involucra al abogado Sánchez por su doble condición de Secretario General del partido y a la vez pre-candidato liberal a la Alcaldía. Va uno.

La conocida pretensión de la señora Claudia Lucero López, esposa del Senador liberal Miguel Ángel Pinto y tía del Gobernador Dídier Tavera, quien después de la recolección de las firmas seguramente aspirará al reconocimiento del partido de su propio marido y consorte; pone en evidencia las ambiciones de una familia que quiere convertirse en una dinastía política: tía Alcalde, esposo Senador y sobrino Gobernador. ¿No tendrán un yerno que quiera ser Concejal? ¡Faltaba más! Ahora, los Tavera pretenden devolvernos al medioevo en razón a que solo esa ´casta privilegiada´ tiene el don para mandar. Van dos.

Y finalmente, si contamos con que se decide oficializar la aspiración del controvertido político Fredy Anaya para la misma Alcaldía, de nuevo, por el liberalismo; la cuestión en esa colectividad se vuelve un infierno. Anaya es el mismo que nació en el conservatismo pero que fungió como Exparlamentario en nombre del Partido de Integración Nacional -PIN-, y es el mismo al que hoy se le endilgan las riendas de la CDMB y la EMPAS, como también la presunta jefatura del denominado “Cartel de Ruitoque”, según lo denomina el columnista de Vanguardia Liberal, Oscar Jahir Hernández. La llegada de Anaya a la contienda electoral puede alegrar a algunos concejales liberales, porque llegan las tulas de dinero, pero también es una afrenta política a la “casa Tavera” y sin duda, un desafío para la dirigencia empresarial de la ciudad, una clase dirigente que lo identifica con la corrupción y el desbordado enriquecimiento patrimonial desde lo público. Van tres.

Juego limpio, señores; por puro sentido común y por respeto a los ciudadanos. Si la oligarquía liberal, por estúpida y arrogante no cambia, entonces que pierdan completamente el poder y acaben derrocados.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.