En aquellos gobiernos donde la incapacidad impera y los resultados son escasos, el debate desaparece; es real y no puede negarse, sucedió en todos los escenarios del populismo destructor de naciones y terminó mal: URSS, Cuba y por supuesto, Venezuela. El masoquismo controlado es una táctica conocida entre los estrategas del populismo, y acá también opera.

El más conocido de todos los masoquistas controlados fue el ex presidente Hugo Chaves. Con su programa habitual “Aló Presidente” -evento televisivo que alcanzó hasta 8 horas seguidas de transmisión en vivo- logró mantener hechizado a un país entero a través de la imposición inconsciente de un mensaje engañador y farsante, pero enfilado en la consecución de sus intereses personales e insaciables.

En si ¿qué es el masoquismo controlado? Es una artimaña que utilizan los dictadores para evadir las reclamaciones de su pueblo. Consiste en estructurar una plataforma de comunicación que por encima aparenta ser un dialogo directo y sincero con el ciudadano, pero que por debajo, está controlado para que las discusiones no se salgan de un guion preestablecido. El ejemplo más cercano para nosotros acá en la ciudad de Bucaramanga, es el programa de Facebook Live “Hable con el Alcalde”. En este escenario, el Alcalde se expone a sus pobladores, se despoja de cualquier investidura y como un amigo más, se toma un café y responde a todas las preguntas de los asistentes virtuales. ¡Magnifico, democrático, transparente!

Sin embargo, estamos lejos que esta plataforma sea un canal de comunicación directo y sincero con el Ingeniero. Pruebas para esta hipótesis sobran: ¿Por qué nunca le preguntan por el ´torcido´ que se generó con VITALOGIC? ¿Por qué nunca le preguntan por la crisis financiera y operacional de Metrolínea? ¿Por qué nunca le preguntan por las arbitrariedades que se dan en los nombramientos de los funcionarios sin requisitos y la evolución de sus procesos disciplinarios, digamos, por la posesión de Manuel Francisco? Son muchas los reclamos que ellos mismos filtran, que borran y que no leen; todo está manipulado. Por otro lado, el masoquismo controlado ofrece al populista, un procedimiento que siempre lo deja con la última palabra; por esta razón, el Alcalde se la el ´lujo´ de insultar, injuriar y calumniar a quien le plazca, porque no hay contra-respuestas, ni reacciones de rechazo ni silbatinas a sus desatinadas contestaciones, todo se queda en la orientación (por así decirlo) de un web manager o un director de “en vivo” que decide el camino a optar. Todo guionado, FAKE, falso.

Estará tan definida e implementada la estrategia populista del masoquismo controlado en la Alcaldía de Bucaramanga, que la Directora del periódico Vanguardia Liberal evidenció su rechazo en días pasados. Para sorpresa de los lectores del diario, la misma abogada expresó en su red social Twitter que con el Alcalde era muy difícil y que su reacción a las preguntas incomodas siempre era la ira: “Muy difícil con el Alcalde de B/manga. No esta dispuesto a dar declaraciones en caso vitalogic y se enfurece con los medios porque “todo es mentira”. Que hace un medio si las partes no dan declaraciones?” ¡Deplorable! si entendemos que el mensaje expuesto proviene del Robin Hood criollo que pregona la ética como uno de sus pilares fundamentales. ¿O será el Robín..?

En fin, el daño que le hacen los populistas a sus ciudades y naciones es irreparable o extremadamente difícil de reparar. La anarquía, la inseguridad, la desestructuración del sistema formal y por consiguiente la falta de productividad, acabarán con la civilización tal cual la anhelamos. Por lo anterior debemos despertar y rechazar cualquier intento del engaño populista, y cuando digo cualquier, es cualquier: de derecha como Rodolfo Hernández o de izquierda como Petro. Piénsenlo.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.