Que Fernando cambió de rumbo, que Rodolfo lo compró, que no sé qué, que no sé cuándo. ¡Falso señores! ¿Quién les dijo? Ocurre que el Alcalde de Bucaramanga ya no es un actor de poder que precise vigilancia y eso lo entiende cualquiera; puesto que lo que hizo, ya lo hizo y lo que no, ya no podrá hacerlo.

En cambio y en sentido opuesto; los nuevos protagonistas de la contienda política sí que necesitan atención. Y me refiero a los candidatos que aspiran a quedarse con la alcaldía de Bucaramanga. Ellos, los postulantes, sí que requieren de una auditoría y una que sea extrema. Comenzando porque son las personas que representan a los clanes familiares que se quieren entronizar en la región a través de la concentración de poder; y eso no lo podemos permitir.

Se debe tener en cuenta por un lado a Claudia López, una delegada que acumula todas las arbitrariedades de un gobernador con la sombra de un manto de corrupción negativa, el cual se refleja en la malversación del PAE escolar; y por el otro, un Fredy Anaya que recogió y acobijó a los controvertidos y ´pordebajeados´ concejales liberales, quienes exigen la parcelación de las secretarías e institutos descentralizados a cambio de su favor político. Así o más riesgoso es el escenario de la política actual.

Así que -yo no viré-, me mantuve en el mismo rumbo que es la defensa de los intereses ciudadanos y la construcción de la ciudad anhelada: la de los parques, las canchas, los centros de salud y las ciclorrutas. Esta ciudad con la que muchos soñamos y para la cual es necesario que se atiendan y potencialicen las pilas públicas de agua, las casas de justicia y los entornos barriales seguros, es la que materializaremos a través de la vigilancia. Por esto y para construir la Bucaramanga bonita debemos y seguiremos vigilando al que llegue.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.