No bastó con que irrespetara a diario a sus funcionarios; no bastó con que injuriara y calumniara agresivamente a un ciudadano; no bastó con que ultrajara y golpeara a un Concejal del municipio. Para el alcalde déspota de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, nada basta.

Tampoco bastó cuando él mismo se filmó comprometiéndose con la ilegalidad, asegurándoles que no les iba a enviar a la policía; y tampoco bastó cuando manifestó que lo mejor que le podía pasar a la UIS era acabarla y venderla por pedazos; peor aun, tampoco bastó cuando decretó que el debido proceso en sus descabezamientos, no recurría. ¡No! No bastó.

El Alcalde Hernández, que se hizo elegir con mentiras y que solo sabe generar confrontaciones inválidas, sumió a la ciudad en el caos completo y ni siquiera así basta. Bien lo expresó humildemente un ciudadano cuando se le cuestionó por su apreciación acerca de la gestión del mandatario: “Tiene que ser uno muy trancao y muy cerrado y muy tarao, para no dase de cuenta, de que vaya uno a ponese a apoyar al viejito de los cocodrilos, con el desorden tan HP que le metió a la ciudad; oyó. Porque nunca se había visto un mandatario que le metiera tanta mezcolanza; Bucaramanga está 100% vuelta chicuca, en todo el sentido: en vendedores ambulantes, en pitaría y basuras. En su campaña política hablaba de transformarnos en Barcelona, pero ¿será qué así es Barcelona? Dios mío, defiéndanos de este Alcalde, de que vuelva a reinar a la ciudad; porque qué triste…, pasaron tres años que no sirvieron para nada, para nada”. Y con todo esto ¿aún no le basta?

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.