Dos administraciones viven acusándose mutuamente por las anomalías de sus mandatos. Dos Alcaldías se tildan de ser lo más bajo que le ha ocurrido a la ciudad. Dos gobernantes ignominiosos nos tienen viviendo en la necesidad y el desconcierto.

¿Qué es peor: la corrupción o la incompetencia?

Enemigos declarados a muerte, los Alcaldes Rodolfo Hernández y Luis Francisco Bohórquez viven culpándose por los males que agobian a la ciudad. Los dos, como torpes rivales, lo que hacen es describirse gracias al conocimiento recíproco que se tienen: el uno experto en sacar ´coimas´ y el otro especialista en ´embarrarlas´; o al menos así, me lo han hecho entender.
Desde mi perspectiva, el robo y la incompetencia son igual de perjudiciales para nosotros los ciudadanos, porque ambos son corrupción. Es tan corrupto el que se aprovecha de su cargo para enriquecerse ilícitamente, como el que impone al incompetente omitiendo sus limitaciones; ambos nos cuestan a la ciudad. Al igual que ellos son deshonestos, los que ocultan y callan subjetivamente en favor del poder turno, previa la venta de una pauta comercial o la disposición ventajosa de su jefe; hoy Vanguardia Liberal y Caracol Radio.

Si comparamos al final, ambas Alcaldías se nivelan por lo vergonzoso, las dos son iguales; ninguna remarcable. Como en la famosa foto, Lucho y Rodolfo disfrutan del poder aprovechándose cada uno a su manera; y mientras tanto, la sinfonía de irregularidades sigue latente: obras atrasadas y con sobrecosto, basuras desbordadas, Metrolínea indigno, un espacio público sucio y desordenado y para colmo, ahora, el aumento de los feminicidios y el sicariato son los protagonistas del escenario. Todo un desgobierno.

La letanía de anomalías podría continuar y continuar; solo la injerencia de los Bumangueses con sentido de pertenencia y que ejercen una veeduría sin ataduras, una observación del actuar administrativo y que reprochan continuamente estas actuaciones, vetarán de la ciudad la institucionalización de la corrupción en cualquiera de sus formas; solo así, estos gobernantes entenderán que “el pueblo es superior a sus dirigentes”.

Fiscalizar también es aportar.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.