Las mamás lloran, los papás también. Encarecidamente nos piden, nos ruegan, nos suplican que nos alejemos de la tiranía de Rodolfo Hernández. “Tú acabaste con nuestra tranquilidad, nos condenaste a la inseguridad; tú y tu causa sin futuro nos va a matar a todos. No entiendes que acá; a ninguna persona le importan tus árboles, tus andenes o tu maldito Metrolínea. Si quieres morir, haz que te maten; pero a ti solo, no nos arrastres contigo”. Son las palabras que salen entre sus lagrimas.

El costo de una oposición objetiva a la administración del Alcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, se ha convertido en un infierno. El gobierno de los ´ciudadanos´; al contrario de sus títulos rimbombantes, es el gobierno de la opresión. Yo soy el Área Metropolitana, yo soy la fiscalía, yo soy la justicia, YO SOY EL ESTADO. Grita desaforadamente el Alcalde.

Quien opine diferente es víctima de una lapidación inmediata por parte del Ingeniero y sus aliados opresores. Vanguardia Liberal y sus directores principalmente; son conspiradores del Calígula y sus mandatos. ¿Qué publicó el periódico frente al hecho de grosería nacional, deshonrosamente, más notado de todos los tiempos? Nada. Entonces, queda probado en este mismo acto, que la parcialidad en la línea editorial del diario más reconocido en el oriente colombiano, puede convenir a intereses oscuros de alguna forma.

Intempestivamente; se vienen a mi mente las diferentes imágenes de Lilian Tintori o Florences Cassez; dos mujeres que han sufrido la opresión que ejercen las dictaduras y la violación sistemática de los derechos de sus ciudadanos dominados. Ya no se necesita elegir a Timochenko para vivir en carne propia los ataques del establecimiento y su poder asesino; con vivir en Bucaramanga y opinar diferente es suficiente.

Alcalde Rodolfo Hernández: le es más fácil mandar a contratar un sicario; porque seguiremos al frente en la primera línea de batalla. Bucaramanga se convirtió en una obsesión para nosotros y por ella estamos dispuestos a sacrificar absolutamente todo. Vivimos por la ciudad bonita.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.