Según el diario Vanguardia; Enrique Peñalosa afirma que en transporte “la solución es Metrolínea”. Y nada más errado por parte del Exalcalde o por parte del periódico que ese titular.

De pronto lo que quiso indicar Peñalosa es que, en las urbes por encima de un millón de habitantes no se tiene otra oportunidad de movilizarse a menos que sea a través de los sistemas de transportes masivos y sus diferentes modalidades. Y en esto estoy de acuerdo con el burgomaestre. Sin embargo, que se asegure que la ciudad no puede subsistir sin Metrolínea eso sí queda cuesta arriba.

Está comprobado que Metrolínea es un SITM mal construido: no tiene carril exclusivo, no tiene estaciones de transferencias, no tiene puntos de recaudo y sobre todo no tiene la capacidad de cubrir el territorio con rutas robustas y frecuencias aceptables; en conclusión, no tiene buses. Pero también está comprobado que financieramente adolece de la más oscura situación posible: adeudan $230.000 millones en sentencias judiciales y les falta por definir otros $100.000 adicionales, a los operadores no les pagan hace 7 meses y esta cuenta ya suma $40.000 millones, y para completar este potaje de apuros económicos, los mismos operadores deben a los bancos $120.000 millones que causan otros $600 millones mensuales en intereses y no tienen ni para el combustible, ni las nóminas. Cómo diría el filósofo: “apague y vámonos”.

Así que, asegurar que la ciudad tiene la solución de su movilidad en Metrolínea es un gran error, uno de digitación, que confunde a la ciudadanía y la indigna. Mi sugerencia al contrario a la de Peñalosa o a la del periódico, es que a Metrolínea no le queda otro camino más que la liquidación. Liquidan o liquidan porque urge esta decisión, ya que de no hacerlo se ocasiona un aumento en los pasivos de $25.000 millones anuales, y está claro que estamos en mora de la tragedia por culpa del incendio o la ruptura del padrón.

¿Quién será o quiénes serán los responsables de esta inobservancia? Alcaldes y miembros de la junta, está reflexión va dirigida a ustedes.

 

Fernando Martínez Arenas – Bucaramanga ciudad bonita.